Cómo salir reforzada si he caído en un abismo oscuro.

Publicado por Lorena en

Valentin Lacoste en Unsplash

He estado 7 meses sin poder sentarme a escribirte. Todo y nada me lo impidió. He vuelto para compartir contigo lo sucedido. Para contarte que, he caído en un abismo oscuro, de esos en los que te cuesta hasta respirar.

Hoy estoy mejor, y quería contártelo. El camino ha sido duro, pero he de decir que hoy me siento reforzada.

Sé que esto que me sucedió a mi, te puede estar ocurriendo a ti, por eso estás aquí. Y porque de eso va esta página, de compartir mi experiencia en el camino del desarrollo personal para acompañarte en tu propio camino también.

En mi propio camino, me he ido tejiendo una fuerte cuerda de supervivencia. Una cuerda de recursos, que tengo bien cerquita de mi por si algún día tropiezo y la necesito para salir de algún atolladero.  Y como sé que corren tiempos difíciles para las personas sensibles, quizás seas tu una de ellas.

Si es así, te pido que leas este post hasta el final, para que tomes consciencia de que ayer fui yo, pero mañana puedes ser tu. O cualquier persona cercana a ti. Y quiero que, como yo, dispongas de una fuerte cuerda de supervivencia para poder salir pitando de ese abismo oscuro.

Pero primero, quiero contarte qué fue lo sucedido, para que veas cómo las cosas pasan si darnos cuenta. Cómo se han ido sucediendo los acontecimientos. Y al final, te cuento cuales han sido mis aprendizajes, para que los tengas en cuenta.

¿Qué sucedió para caer en ese abismo oscuro?

Hace algunos años nunca te hubiera contado que he pasado por un mal momento, por miedo a que me vieras como una mujer débil y vulnerable. Veía a las mujeres fuertes como aquellas que pueden con todo, que hace mil cosas al día (varias a la vez incluso) y que nunca se derrumban. ¿Tú también?

Yo quería ser una mujer fuerte, a la que todo el mundo respetara y quisiera (¡como si tuviera que cambiar algo en mi!). Porque no me respetaba y no me quería como era, buscaba en el exterior lo que no encontraba en mi interior. Buscaba hacerlo todo muy bien para que me valorasen. Y no ponía la atención en lo importante, en mi misma.

Ahora sé que una mujer fuerte no tiene nada que ver con eso. Una mujer fuerte, es aquella mujer que se conoce y se respeta. Y que tiene herramientas para gestionar todas las situaciones que se le presentan, aprende de esas situaciones y sigue con su camino reforzada.

Hoy sé que cuanto más reconozco mis debilidades, más potencialidades veo en mí. Y más recursos género para gestionar esas dificultades que se presentan en mi camino. ¡Y tú puedes hacer lo mismo!

Todo comenzó…

Por el mes de Julio, nada parecía presagiar que la tormenta iba a presentarse en mi vida. Estaba inmersa en la preparación de una media maratón de montaña, por lo que los entrenamientos, el trabajo, mi familia y mis otras responsabilidades, apenas dejaron entrever que estaba entrando en un círculo de no retorno hacia ese abismo oscuro.

De esos círculos en los que me he metido tantas y tantas veces. Y de los que me ha costado mucho salir. Y una vez que salía, me sentía culpable, vacía y exhausta. Lo llaman ansiedad, aunque yo lo llamo quererte poco y respetarte aún menos.

Lo llaman ansiedad, aunque yo lo llamo quererte poco y respetarte aun menos.

Lorena Iglesias

Sin embargo, esta vez ha sido diferente, he salido reforzada de esta situación.  Me siento bien conmigo misma y con más confianza en mi. ¿Cómo ha sucedido esto? Pues gracias al trabajo que he ido haciendo desde hace más de 3 años en mi desarrollo personal. Y sobre todo, en la decisión de PARAR. La decisión de darme espacio para SENTIR lo que me estaba sucediendo.

Aunque, lo óptimo hubiera sido parar antes de caer. Y aunque a eso aspiro, todavía no es mi realidad.

Cuando me caí hacia el abismo oscuro:

El 12 de octubre de 2019 había programado participar en mi primera media maratón corriendo por montaña. Quería correr una media maratón de montaña, poniendo como primera premisa no lesionarme. Lo que no contaba, es que fuera a lesionarme en otra parte de mí que no era el cuerpo.

Lo que no quise ver es que la salud, tiene más partes que no solo la parte física. La salud son cuatro partes: la parte física, la parte mental, la parte emocional y la parte espiritual. Debido a un desequilibrio entre estas cuatro partes, se manifestaron en mi síntomas que me comenzaron a indicar que la salud integral se estaba desmoronando.

Comenzaron a aparecer en mi sensaciones de cansancio y apatía. Comencé a sentir que había muchas circunstancias en mi vida que no encajaban. Aparecieron momentos en los que me apetecía dejarlo todo, esconderme de todxs en un lugar lejano y tomarme un respiro.

Esto se comenzó a manifestar un mes antes de la cita deportiva. Pero claro, como yo soy una mujer “fuerte”, y como no tenía “lesiones”, tenía que poder con eso y más. Buff…¡tremendo!

Este es el pensamiento que dejé que controlara mi vida. El pensamiento que me dice que no escuche a mi cuerpo, porque soy débil y no puedo mostrarme así como soy porque nadie va a quererme.  El pensamiento que me invade y hace que mi niña interior sufra.

Y así aguanté ese mes hasta que llegó el día de la cita deportiva. Al día siguiente de terminar la media maratón, fue cuando lo vi claro. Fue cuando comencé a notar más intensamente estas sensaciones, ya que la euforia y el objetivo más importante que tenía fijado desaparecieron.

Entonces fue cuando vi que había un desequilibrio en las cuatro partes de mi salud. Pero ya era tarde. La caída al precipicio había comenzado.

La cuerda de la que te hablaba que me sacó del abismo oscuro:

Y aquí es donde supe cómo reaccionar. Supe que me tocaba PARAR Y DESPUÉS AGARRARME A MI CUERDA DE SUPERVIVENCIA. Supe que o reaccionaba en ese momento, o me perdería. Así que puse toda mi voluntad y amor en curarme y balancear mi salud. Y gracias a las herramientas de las que dispongo y al trabajo que llevo haciendo en desarrollo personal comenzó mi proceso de recuperación de mi estado de salud balanceada.

Comencé a trabajar mi pilar espiritual, meditaciones, trabajo interior, trabajo con mis emociones. Esto me dio mucha claridad en diferentes aspectos de mi vida, que tuve que soltar para recuperar energía. Bajé mi carga laboral, mis compromisos, dejé de practicar tanto deporte y comencé a mimarme muuuchooo. Me limité a escucharme a mi misma y darme lo que necesitaba, procurando quitarme lo que me restaba energía (relaciones toxicas, pensamientos tóxicos).

Esta es la cuerda de supervivencia de la que te hablaba. Porque una cosa es darse cuenta de que tienes que parar, y otra muy diferentes es saber qué hacer para recuperarte y salir reforzada. Te habló más a cerca de eso en mi artículo de «Aprende a levantarte»

Y así, llegó un día en el que las energías, comenzaron a ascender. Me sentí renovada desde dentro. Con ganas de aportar mucho desde otros puntos. Con ganas de seguir cuidando de mi salud de forma integral. Y aceptando que los errores, son humanos, y que detrás de todo error hay un aprendizaje. Desde el cariño y la compasión. Aceptando mis debilidades y usando mis fortalezas.

Así llegó un día, que nuevamente me apeteció escribirte, para recordarte lo importante que es que te escuches. Que si tienes que parar, pares. Que si tienes que llorar, llores. Que si tienes que gritar, grites. Y que si tienes que reír, ríe.

Y que has venido a esta vida, para vivirla. Desde el amor hacia ti misma.

Aprendizajes que te transmito:

  • Toda caída hacia un abismo oscuro empieza cuando dejas de poner la atención en ti misma y saturas tu vida de tareas.
  • Si tienes un vacío no te lo va a llenar nada ni nadie, más que tu propio amor hacia ti misma.
  • Si quieres que tu vida funcione, primero tienes que funcionar tu.
  • Si quieres ser fuerte, empieza por conocerte y respetarte.
  • La perfección es una invención del ser humano, no es real.
  • Y lo más importante, cuando sientas que te falta la energía, PARATE, SIENTETE Y DATE TIEMPO. En mi caso han sido 7 meses, y que es eso cuando ¡tengo toda la eternidad por delante!

Y con esto me voy despidiendo. ¡Te has quedado hasta el final de este artículo! Espero que mi experiencia te haya hecho reflexionar y te haya parecido interesante. Si ha sido así, y crees que puede ayudar a alguna mujer maravillosa, te agradezco que se lo compartas. Mil gracias de corazón semilla.

Si quieres pasar a la acción y comenzar tu camino de salud natural femenina con mi apoyo directo, mándame un email exponiéndome tu caso. Me apasiona ayudar a mujeres a conseguir objetivos saludables.

Un abrazo,

Lorena.


2 comentarios

Itxaso · marzo 14, 2020 a las 3:40 pm

Una vez te vuelves a superar!
Gracias infinitas

    Lorena · marzo 14, 2020 a las 4:34 pm

    Me pone más que feliz que te haya gustado Itxaso. Tenía muchas ganas de volver a comunicar 🙂

    Un fuerte abrazo,
    Lore.

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