Quieres un cambio de vida y no sabes por donde empezar. Hoy te muestro mi mejor opción.

Publicado por Lorena en

Sabes que vida solo hay una. Y también sabes que no la estás aprovechando como deberías. Horarios interminables, dolores de cabeza, estrés, problemas de salud. Y quieres decir ¡basta ya! Pero no sabes por dónde empezar.

Te has dado cuenta de que algo tienes que empezar a cambiar, pero tienes una vida tan compleja que no sabes que pasos tienes que ir dando para emprender tu camino hacia una mejor salud.

Desde mi punto de vista, y desde mi propia experiencia, para cambiar algo se necesita tiempo. Así que, todo comienza por manejar el tiempo de una forma eficiente. Se trata de empezar a ponerte prioridades en la vida y fijarte objetivos a conseguir. Se trata de invertir tiempo en lo que de verdad es importante para ti, y restarle tiempo a aquellas actividades que no te aportan nada.

¡Vamos a ello!

¿Tu agenda está llena?

Lo habitual hoy en día es tener la agenda llena, a rebosar de tareas y compromisos. Lo hacemos de forma inconsciente. Vamos rellenando los huecos sin pararnos a pensar ¿eso que voy a hacer me acerca a mi objetivo en la vida? ¿esta tarea es importante, urgente, o ninguna de las dos cosas?

Claro está, que lo que nos sucede al principio cuando comenzamos a hacernos estas preguntas, es que todo nos parecen tareas urgentes, y queremos solucionarlas todas hoy. Esto sucede porque no nos marcamos objetivos a largo plazo, ni tenemos una visión de vida clara. Si no tienes esto claro ¿cómo vas a saber si una tarea es importante o no lo es para ti, si no sabes que objetivo quieres conseguir?

Imagínate que estás en el colegio y la profesora te da tres libros, uno de matemáticas, uno de lengua y uno de ciencias ambientales. La profesora te dicen que te va a hacer un examen, pero no te dice de qué asignatura. Tu, como buena alumna, te pones a estudiar los tres, todos te parecen urgentes. Sin embargo, si la profesora te dice que el examen será de matemáticas, tu escoges estudiarte el libro de matemáticas, y los otros dos, los descartas.

Pues con tu vida ocurre lo mismo. Para organizar tus tareas, y tu agenda de actividades, tienes que saber cuál es tu visión de vida. Tienes que tener una visión de tu futuro, porque sino ¿cómo puedes saber si lo que estás haciendo hoy es de verdad importante para tener un mejor futuro?

¿Qué ocurre si no tenemos esa visión de vida?

En muchas ocasiones, hacemos lo que en un principio se nos ha inculcado que estaba bien. Y en la mayoría de las ocasiones, ni nos damos cuenta de que tenemos esa creencia metida en la cabeza, lo hacemos de forma inconsciente. Tu inconsciente refleja ideas de la sociedad, creencias que tenemos arraigadas, y que en tu individualidad no tienen porque ser válidas. Incluso pueden estar alejándote de la felicidad.

Por ponerte un ejemplo, hay muchas mujeres que ponen mucho énfasis en tener el mejor look, las mejores prendas y el bolso del último anuncio de televisión. Sin embargo, un objetivo que muchas de ellas quieren es tener una pareja que las quiera por como son, y tal y como son. ¿No te parece incongruente? Para que otra persona te quiera como eres, pienso que no necesitas pasarte horas de compras. Sino más bien pienso que para que otra persona te quiera, tienes que primero aprender a quererte tal y como eres, y dedicar tu valioso tiempo a saber cómo eres y qué quieres en realidad en la vida. Y luego ya buscarás una pareja que comparta tu visión de vida, si sigues queriendo buscar pareja claro está.

Por ponerte un ejemplo. Hasta que cumplí 22 años, me vestía a diario con ropa deportiva. Por aquel entonces, dejé mi práctica deportiva aparcada porque quise centrarme en mi profesión (cómo si no se pudieran hacer las dos cosas, otra creencia limitante que tenía) y en formar una familia. Comenzó a manifestarse el siguiente pensamiento en mi cabeza «Lore, ya te estás haciendo una mujer adulta, y tienes que comenzar a vestirte como tal».

Así que comencé a comprar «ropa de mujer», con la cual no me sentía nada a gusto. Cada vez que iba a comprar ropa, me sentía muy triste, porque nunca me gustaba lo que veía en el espejo. Sin embargo, todas las mujeres de mi edad vestían así, lo cual me hacía sentir peor todavía. Solo me estaba guiando por lo que se esperaba en la sociedad que hiciera una mujer madura, poniendo mi foco en el exterior. Y no por lo que en verdad yo quería hacer, poner el foco en mi.

Con el tiempo, comencé a indagar en mi interior y comencé a conocerme. Me di cuenta, de que soy una persona a la que le gusta el deporte y la montaña. Y me veía estupenda con unos leggings deportivos, unas botas de montaña y una sudadera. Además mi visión de vida, es un camino de promoción de la salud natural femenina. Así que dejé de comprar «ropa de mujer» con la que no me sentía cómoda, me deshice de toda ella, y comencé a vestirme con ropa deportiva con la que me encuentro cómoda y me hace sentir estupenda.

Si te das cuenta, perdía mucho tiempo en ir a comprar esa ropa con la que no me sentía bien. Y sé que en mi situación hay miles de mujeres. Y no solo con el ejemplo de la ropa.

Mujeres que quieren pasar tiempo con sus hijos, pero que los apuntan a 300 actividades diarias porque «es bueno para ellos». Mujeres que buscan pareja en bares porque «es donde está todo el mundo» cuando en realidad odian estar en bares. Mujeres que se dejan de depilar el vello las piernas en invierno «por que no se ve» cuando en realidad disfrutan viéndose sus piernas sin vello.

A donde quiero llegar es que si no tienes una visión de vida y no te conoces lo suficiente, vas a dejarte guiar por tu inconsciente, haciendo que pierdas tu valioso tiempo y que se te escape la vida en tareas que no son importantes para ti.

Tu visión de vida

Como ya te he comentado, mi visión de vida es un camino de promoción de la salud natural de la mujer. ¿Cómo me di cuenta de ello? Observando aquellas cosas que no cambiaban con el tiempo en mi vida. Y lo que nunca cambiaba, es que siempre devoraba libros, revistas y en definitiva conocimiento, sobre temas relacionados con salud. Y sobretodo disfruto poniendo en práctica esos conocimientos y mostrándolos.

También me di cuenta de que la naturaleza era para mi algo muy importante. Algo que hacía que me sintiera muy feliz respetandola y sintiendola cerca.

Así que uniendo esos dos conceptos, salud y naturaleza, es como surgió mi visión de vida: un camino de promoción de la salud natural femenina.

Es por eso que te recomiendo que para saber cual es tu visión de vida, observes aquello que te ha acompañado durante gran parte de tu vida, y que hace que te sientas a gusto y en paz haciéndolo. Por ponerte algún otro ejemplo, el baile, la organización de eventos, los viajes…en fin, puede ser cualquier cosa. Lo fundamental es que te haga sentir felicidad solo el pensar en ello.

¿Ya tienes clara tu visión de vida? Si todavía no es así, te comparto algún otro ejemplo por si te resulta útil: «mi visión de vida es un camino lleno de viajes y nuevas experiencias», o «mi visión de vida es un camino de disfrute encima de un escenario».

Una vez que ya lo tengas claro, sigue leyendo.

Márcate un objetivo

Ahora que ya tienes claro cual es tu visión en la vida, ya puedes comenzar a marcarte objetivos en el tiempo.

Un objetivo es una especie de meta a conseguir, que esté dentro de tu visión de vida, y el cual tenga una fecha de consecución determinada en el tiempo. Te pongo un ejemplo para que lo entiendas. Si tu visión de vida fuera «un camino de disfrute encima de un escenario», un objetivo a conseguir podía ser «participar en dos festivales de canto este año».

¿Ves a donde quiero llegar? Si tienes una visión de vida, tus objetivos tienen que ir alineados con esa visión de vida.

Y aquí es donde empieza la magia

Aquí empieza la magia de liberarte del estrés, de aprender a establecer prioridades, de aprender a decir que no a lo que no te funciona, y de poner limites. Porque si ya tienes objetivos marcados, y una visión de vida, todo aquello que no encaje en tus planes futuros, puedes ir eliminándolo de tu vida. No será importante, será opcional.

En mi caso lo opcional fue el pasar horas comprando ropa que no me gustaba para una vida que no quería vivir. ¿Cuál es tu situación? ¿Que es eso que haces que no termina de encajar contigo? ¿Cuál es tu visión de vida y tu nuevo objetivo? Cuéntame todo esto, o lo que tu quieras, abajo en la sección de comentarios. Estoy deseando leerlo.

Si quieres pasar a la acción y comenzar tu camino de salud natural femenina con mi apoyo directo, mándame un email exponiéndome tu caso. Me apasiona ayudar a mujeres a conseguir objetivos saludables.

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¡Un abrazo semilla!

Lore. 


2 comentarios

Sara · abril 18, 2019 a las 3:00 pm

Hola Lore! Yo me siento muy identificada con lo que cuentas de la ropa. Nunca me gustó la ropa » de mujer» y me siento bien con ropa más deportiva o menos femenina. De hecho, va por dias: a veces me apetece llevar ropa muy ancha y sudadera y otras algo más » de mujer». Y desde hace muuucho tiempo me respeto y me visto según me sienta. No me maquillo nunca, no uso faldas y jamás llevo tacones. Llevo el pelo corto, me gusta el fútbol, los playmobils y todos los juegos de » de chicos». Odio el color rosa y adoro el brocolaje. Y me siento profundamente mujer. La sociedad nos somete, nos inocula desde pequeños dosis de » tu no puedes», » esto no es para ti», y muchas otras frases que pasan desapercibidas y la gente tiene integradas y en realidad son demoledoras para nuestro propio yo, unico y exclusivo. Estoy de acuerdo completamente contigo en que hay que priorizar. Para mi, el punto dificil es una vex he sido madre. Porque ahi, por primera vez, si que sientes que hay muchas cosas que debes hacer sin ser ya tú misma tu prioridad. Quizás siga siendo la falta de buena gestión, no lo sé, pero todo resulta tremendamente complicado desde este punto. Gracias por compartir tu visión. Un abrazo.

    Lorena · abril 22, 2019 a las 9:45 pm

    Hola Sara! Como bien apuntas, las frases que nos decimos de forma inconsciente, juegan en nuestro favor o en nuestra contra. Por eso es fundamental tener un lenguaje cuidado y lo más consciente posible. Me acaban de recomendar un libro, «Los cuatro acuerdos», que va un poco en esta línea. Ser cuidadosas con nuestras palabras hace que transformemos nuestra realidad. En cuanto a lo de ser madre, no me puedo imaginar lo difícil que puede ser tener la responsabilidad de tener una vida en juego que no es la tuya propia. Aun así me atrevo a decirte que tus hijos, tienen un vinculo profundo contigo, y sienten si tu te amas a ti misma y te respetas. Ese es el camino por el que ellos comprenderán que también se tienen que amar y respetar a ellos mismos, y por resultado a los demás. Gracias por tu comentario Sara, un fuerte abrazo!

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